Desde que comenzamos juntas a transitar por esta profesión, intentamos ser fieles a nuestros principios y coherentes en nuestro accionar, a fin de lograr que la justicia que parece muchas veces “injusta” sea a los intereses de nuestros clientes y de la sociedad toda un poco mas justa y ecuánime cada día.
Seguimos en el camino optando por la responsabilidad y el respeto, para con nuestros clientes, para con la justicia misma y el ejercicio de la abogacía y por sobretodo para con nosotras.
Para seguir avanzando en nuestros propósitos necesitamos de la colaboración de todos Uds. para nutrirnos de realidad y plasmarla en la profesión. Es por eso que renovamos la invitación ya cursada, a fin de que compartamos este espacio, los invitamos a hablar de derecho…

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jueves, 13 de mayo de 2010

Guille Ni Un Día Más Sin Su Madre


Por Mara López
El martes por la noche, al abrir el blog, nos encontramos con un comentario a nuestra entrada sobre el SAP, que nos invitaba a unirnos a un grupo de facebook y a leer la historia de Mar y Guille en un blog (www.guilleniundiamassinsumadre.blogspot.com).
Acto seguido, cada una de nosotras, invitó a todos sus contactos a participar del grupo y de la historia, una historia que por real resulta dura y difícil de digerir. Malas noticias, de eso estábamos hablando, de casos reales que se repiten a lo largo y ancho del mundo, no de algún síndrome nuevo que alguien inventó para escribir un libro.
A todos nos resultó conmovedora la historia de Guille y su mamá, seamos capaces de permitirnos, al menos, pensar en que podemos hacer algo para que las cosas cambien. Cada uno desde su lugar. El debate es importante, y no solamente porque a cualquiera le puede pasar, sino porque a alguien, a muchos y a muchas, les está pasando ahora. Porque es una realidad que afecta, no sólo a madres y a padres, sino a los niños y niñas que al verse manipulados, no sólo se ven privados del contacto con uno de sus padres, sino que van a acarrear las consecuencias de ese manejo de por vida.
A los abogados nos toca no sólo procurar legislación eficiente para tratar el caso concreto sino también replantearnos nuestra ética profesional al momento de avalar con nuestra firma una denuncia maliciosa o permitir que algún cliente se sirva de sus hijos como rehenes cuando no le guste el resultado de una negociación.
Abogados, maestros, psicólogos, psicopedagogos, catequistas, tíos, cualquier persona que trate con un menor puede detectar su padecimiento. Repasemos los indicios siguiendo al Doctor Juan Manuel Aguilar Cuenca (http://abipase.galeon.com/paginas/sap.html):
Campaña de Injurias y Desaprobación: Los menores tratan a sus progenitores como un desconocido odioso cuya proximidad sienten como una agresión.
Explicaciones Triviales para Justificar la Campaña de Desacreditación: Los menores aprenden una retahíla de argumentos- hechos del pasado, exageraciones de personalidad o carácter del progenitor alienado, episodios negativos de sus vidas en común, etc. – a los que recurren una y otra vez.
La ausencia del diálogo: es la primera estrategia cuando se establece una relación perversa entre dos seres humanos.
Ausencia de Ambivalencia de su Odio hacia El Progenitor: El hijo alienado muestra un odio sin ambivalencias, sin fisuras ni concesiones.
El SAP desarrolla un vínculo psicológico de carácter patológico entre el menor y el progenitor alienador, basado en el dogmatismo, la adhesión más férrea y ausente de reflexión.
Autonomía de Pensamiento: El paso de la localización de los argumentos mantenidos por el progenitor- desde fuera del hijo alienado hacia su interior- determina su cristalización en el cuerpo de pensamiento y, por tal, de acción del hijo alienado que, de este modo, pasa a disponer de los recursos necesarios para tomar la iniciativa en la campaña de denigración.
Muchos chicos llegan a reconocer que uno de sus progenitores realiza comentarios inadecuados del otro, pero no consideran que ello les haya afectado lo más mínimo a su propia construcción de los afectos que expresen ellos mismos hacia éste.
Defensa del Progenitor Alienador: El conflicto surgido entre los progenitores es vivido por el hijo como una consecuencia motivada por razones lógicas y reales, en el cual hay que tomar partido asumiendo la defensa del progenitor alienador. La defensa del progenitor amada supera toda práctica o intento de razonamiento o prueba.
Ausencia de Culpabilidad: La ausencia de culpa ante los sentimientos hacia el padre odiado es un impermeable que permite a los menores alcanzar los niveles de denigración más irracionales.
Escenarios Prestados: Presencia de escenas, pasajes, conversaciones y términos que el hijo adopta como propios o vividos en primera persona, aun cuando jamás hubiera estado presente cuando ocurrieron o resultaran incoherentes con su edad. Las estrategias de coordinación permiten al evaluador observar qué partes de la declaración pueden ser propias y cuales prestadas, a poco que el profesional se familiarice con ellas.
Extensión del Odio al Entorno del Progenitor Alienado: El menor muestra su rechazo no sólo al padre odiado, sino a cualquier otro miembro de la familia de este- primos y primas, tíos y abuelos-, con los que previamente había mantenido relaciones afectivas. Psicológicamente la animosidad se extiende a todo aquello que, de un modo y otro, pudiera tener una cierta relación con el progenitor odiado, que pasa a ser objeto contaminado del que únicamente se puede esperar algo negativo y al que hay que combatir.
Nuevas Consideraciones. Extensión de los Criterios: El inicio de una relación de pareja por parte de uno de los progenitores, el nacimiento de un nuevo hijo o los intereses de algunos abogados – más preocupados por provocar litigios que por llegar a acuerdos- pueden provocar la aparición del SAP.
Uso de los Recursos Legales: La campaña de denigración puede permitir elaborar incidentes que permitan posteriormente el planteamiento de una acusación de abusos sexuales como falsa. El progenitor alienador logra, gracias a los procedimientos establecidos por la Ley, una separación afectiva entre el hijo y el padre alienado no menor a seis meses y cercana al año.
El Tiempo como Estrategia de Alienación: El apego debe entenderse entonces como una estructura mental estable, elaborada a temprana edad, en la que se integran creencias acerca de sí mismo, otros y el mundo social, así como juicios que afectaran a la formación y mantenimiento de las relaciones íntimas durante toda la vida de sujeto. La usurpación del tiempo del otro progenitor permite su campaña de denigración, así como prevenir el contacto con el progenitor alienado, de modo que se imposibilita el contraste de las expresiones denigrantes vertidas en el hijo, a la par que se debilita la elaboración de vínculos afectivos sanos. Es entonces cuando el tiempo es un arma en manos del alienador, ya que permite que el hijo se convierta en miembro activo de la campaña de denigración. El tiempo como estrategia de alienación a través de entorpecimientos en el normal transcurrir de las visitas, y de interferencias utilizando las estrategias legales a su alcance, es un rasgo diferenciador en un proceso de SAP. El SAP es un proceso, y por tal requiere de tiempo para ser llevado a cabo. En este proceso, la instauración en la psique del menor de aquellas ideas que provocan su alienación, será mayor en tanto mayor sea el tiempo que el progenitor alienador haya dispuesto para actuar sobre él.
Inmersión Judicial: Los progenitores alienadores tienden a usar los procesos judiciales y la supervisión de las visitas con el progenitor alienado como un elemento más en su campaña de denigración. El progenitor alienador interroga a sus hijos sobre lo que han hecho, visto u oído en las visitas con el otro progenitor, y relata los episodios judiciales en los que se encuentra inmerso, en un intento de elaborar nuevas estrategias para manipular a sus hijos.
Recordemos:
El interés natural de un padre hacia el bienestar de un hijo es cualitativamente distinto del interés perverso de un padre alienador.

El progenitor perverso verterá en el hijo la información con objeto de destruir su vínculo, no con intención de mejorar o eliminar una variable inadecuada.